Además de su funcionalidad, los últimos diseños de
bombilla LED aportan una gran dosis de estética
El sucesivo incremento del precio de la energía, unido al
aumento del consumo de electricidad en los hogares, por los hábitos de vida,
hace que sea fundamental encontrar una forma sencilla de ahorrar en la factura
de la luz, sin renunciar al confort.
Teniendo en cuenta este
escenario, los expertos de la sección de iluminación de Leroy Merlin, empresa
especializada en accesorios, materiales y decoración del hogar, ha calculado
qué pasaría si cambiásemos todas las bombillas tradicionales de una casa por
bombillas LED.
Para ello, han comparado el
coste anual en electricidad para iluminar un apartamento promedio con 20
bombillas tradicionales (unos 225 dólares) con el costo iluminándolo con las
LED (unos 35 dólares).
Según su cálculo, el resultado
de cambiar este número de bombillas supone un ahorro de 190 dólares, que si se
multiplica por la vida útil de un LED, 15,000 horas, el equivalente a 14 años,
el ahorro asciende casi a 2,700 dólares a lo largo de estos años. La vivienda
base para ese cálculo dispone de salón, baño, dos dormitorios y una cocina.
Aunque el costo de cada LED es
algo más elevado (el precio medio es de 20 dólares), el cambio merece la pena,
porque la inversión en este tipo de bombillas queda amortizada en dos años.
Además, los LED alcanzan el
100 por cien de su rendimiento desde el mismo momento en que el que se
encienden y transforman cerca del 98 por ciento de su energía en luz y solo un
2 por ciento en calor, por lo que resultan más eficientes a largo plazo.
Toshiba Lighting Systems se
manifiesta en el mismo sentido: la iluminación LED supone un enorme ahorro
energético y añaden como beneficio su fácil instalación y su durabilidad.
Más que ahorro
Pero las LED, además de
ahorro, son capaces de iluminar de manera cálida una estancia. Lejos de lo que
se pueda pensar, además de su funcionalidad los últimos diseños aportan una
gran dosis de belleza sobre aquello que iluminan.
El diseñador Paul Cocksedge ha
utilizado un LED multichip con el que su lámpara Shade ilumina, suspendida en
la nada.
El sistema de iluminación
nació, según su autor para solucionar un problema puramente práctico: para
deshacerse del desorden que, generalmente, va ligado a los aparatos de
iluminación.
Contemplada desde lejos, Shade
es como un objeto en suspensión una pantalla voladora, una lámpara suspendida
entre el cielo y la tierra, un cono de luz entre el suelo y el techo, como si
emergiera de un espacio-tiempo paralelo.
La energía se obtiene de una
bombilla LED de suelo alojada dentro de una pequeña caja de aluminio negro.
Este elemento proyecta la luz dentro de la pantalla de papel japonés, que, a su
vez, cuelga de forma invisible del techo mediante alambres de nilón
extremadamente finos.
La lámpara diseñada por Rossi
& Bianchi, un paralelepípedo de pura luz ilumina la geometría con la
fuerza. Y uUna lámpara de suelo LED para interior y exterior compuesta de un
esqueleto ultraligero de finos perfiles de aluminio de los que emana una
luminosidad difusa.
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