Expertos de alto nivel y defensores de la salud
pública se reunieron en la sede regional de la Organización Panamericana de la
Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) con el fin de analizar
posibilidades de colaboración para ampliar el acceso a la prueba de detección
de la infección por el virus del papiloma humano (VPH) como método de cribado
primario para el cáncer cervicouterino en América Latina y el Caribe.
La reunión se realizó en seguimiento a la publicación de las nuevas
directrices de la OMS que recomiendan, cuando sea posible, la prueba del VPH
como el método preferido en mujeres de 30 a 49 años, seguido por el tratamiento
de las lesiones precancerosas. Los expertos señalan que un mejor y más amplio
acceso al diagnóstico y al tratamiento para las mujeres de este grupo etario de
riesgo podría prevenir muchas muertes por cáncer cervicouterino en la región,
donde la enfermedad se diagnostica a menudo en las etapas finales y donde más
mujeres tienen dificultades para acceder a un tratamiento. Alrededor del 80 %
de las 36,000 mujeres que murieron de cáncer cervicouterino en las Américas en
2012 se encontraban en América Latina o el Caribe.
Existen más de 100 tipos de virus de papiloma humano (VPH), de los
cuales al menos catorce pueden causar cáncer. La prueba del VPH detecta la
infección por este virus y es mucho más sensible para detectar la presencia de
células anormales.
“La evidencia muestra que esta nueva tecnología permite detectar más
lesiones precancerosas lo que, seguido de tratamiento, puede salvar la vida a
muchas mujeres”, señaló la asesora regional en prevención y control del cáncer
de la OPS/OMS, Silvana Luciani. “También tiene la ventaja de que la muestra
podría ser tomada por la mujer en su casa sin necesidad de concurrir a un
centro de salud, quebrando barreras geográficas y culturales”, agregó.
La prueba de VPH también permite espaciar más el intervalo entre
exámenes: las mujeres de 30 a 49 años con un resultado negativo de este examen
pueden volver a ser testeadas cada 5 a 10 años. “En caso de ser posible,
implementar este test en los programas de tamizaje y tratamiento puede evitar
que muchas mujeres pierdan la vida, sobre todo las que viven en situación de
pobreza y aquellas con dificultades de acceso a los servicios de salud”, afirmó
Luciani.
Argentina y México son los únicos países de América Latina que la han
introducido en sus programas nacionales de control del cáncer cervicouterino.
Otros como El Salvador, Colombia y San Vicente y las Granadinas la están
implementando en áreas demostrativas. En los Estados Unidos, una prueba de VPH
que anteriormente había sido aprobada para su uso en combinación con la prueba
de Papanicolaou recibió a finales de abril la aprobación de la Administración
de Drogas y Alimentos (FDA) para ser usada por sí sola en el cribado primario.
La prueba puede distinguir el VPH 16 y el 18 (que provocan aproximadamente el
70 % de los casos de cáncer cervicouterino) junto con otros doce tipos de VPH
de alto riesgo.
Hasta ahora, la disponibilidad de las pruebas de VPH y su alto costo
han sido algunas de las barreras que limitan la ampliación de su uso en los
países de América Latina y el Caribe. Además, algunas pruebas de detección que
están actualmente disponibles pueden ser difíciles de llevar a cabo en entornos
de bajos ingresos debido a limitaciones de infraestructura. En la reunión de
esta semana, organizada por la OPS/OMS y el Instituto Nacional de Cáncer de los
Estados Unidos (NCI, según su sigla en inglés), los participantes evalúan estas
y otras barreras para hacer efectivo el diagnóstico del cáncer cervicouterino y
tratar de identificar soluciones para extender su acceso.
Qué dicen las directrices de la OMS
Las Directrices de la OMS/OPS sobre detección y tratamiento de las
lesiones precancerosas para la prevención del cáncer cervicouterino proponen un
enfoque integral para su prevención y control durante toda la vida de la mujer,
comenzando con la vacunación contra el VPH en las niñas 9 a 13 años, combinada
con el tamizaje de lesiones precancerosas en las mujeres de más de 30 años y
seguida de un tratamiento adecuado.
Las pruebas de tamizaje disponibles son la prueba de detección del VPH,
la inspección visual con solución de ácido acético (IVAA) y la citología
(prueba de Papanicolaou).
El grupo de expertos de la OMS que revisó la evidencia científica sobre
las pruebas de tamizaje disponibles y sobre los efectos de diferentes
tratamientos de las lesiones precancerosas, recomienda en las guías cuatro
estrategias de tamizaje y tratamiento. Utilizar una estrategia de tamizaje con
la prueba de detección de VPH seguido con un tratamiento adecuado aparece con
preferencia como primer examen.
“La elección de la estrategia más adecuada se basa en diversos factores
entre los que figuran los costos, la infraestructura requerida, la
disponibilidad de recursos humanos y financieros, los beneficios y daños para
las pacientes, la disponibilidad y accesibilidad a los servicios de salud, y la
reducción de las pérdidas de seguimiento”, puede leerse en las directrices.
Como mínimo, se recomienda someter a tamizaje a toda mujer de 30 a 49
años de edad al menos una vez en la vida. Según las guías de la OMS, el
tamizaje puede extenderse a mujeres tanto más jóvenes como de más edad, según
su riesgo inicial de presentar lesiones precancerosas.
Las nuevas guías fueron publicadas en inglés a finales de 2013 y en
español por la OPS en febrero de este año.
Datos sobre el cáncer cervicouterino
* Con un estimado de 528,000 nuevos casos anuales en el mundo, el
cáncer cervicouterino es el tercero más común y la tercera causa de muerte por
cáncer en las mujeres.
* Cada año, alrededor de 266,000 mujeres mueren de cáncer
cervicouterino, más del 85 % de ellas ocurren en países de bajos y medianos
ingresos.
* En las Américas, más de 83,000 mujeres fueron diagnosticadas en 2012
y casi 36,000 murieron, la mayoría (80 %) en Latinoamérica y el Caribe.
* Si bien es altamente prevenible, las tasas de mortalidad son tres
veces más altas en América Latina y el Caribe que en Norteamérica.
* El tamizaje seguido del tratamiento de las lesiones precancerosas
constituye una estrategia costo-efectiva de prevención.
* En la mayoría de los casos, sobre todo en las mujeres más jóvenes,
las infecciones por VPH de alto riesgo oncogénico son transitorias y remiten
sin ningún tipo de intervención. Una pequeña proporción de las infecciones de
ciertos tipos de VPH pueden persistir y progresar hacia un cáncer.
* El tratamiento temprano previene más del 80 % de los cánceres
cervicales en los países en desarrollo.
La OPS trabaja con los países de las Américas para mejorar la salud y
la calidad de la vida de su población. Fundada en 1902, es la organización
internacional de salud pública más antigua del mundo. Actúa como la oficina
regional para las Américas de la OMS y es la agencia especializada en salud del
sistema interamericano.
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