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Soluciones creativas para el trastorno de atención y la depresión

Universitarios combinan la neurociencia y el diseño
Por Heidee Rolón Cintrón

depresion (vertical-x1)Xiomara Álvarez creó seis afiches con mensajes dirigidos a la concienciación de la depresión.

“Cuando dos grandes áreas de conocimiento se intersectan es cuando se da la oportunidad de generar más conocimiento y también de ser mucho más creativo”. Esto es precisamente lo que un grupo de estudiantes de la Escuela Internacional de Diseño y Arquitectura de la Universidad del Turabo (UT) se propuso lograr al integrar los conocimientos de la neurociencia cognitiva con el diseño gráfico en una serie de proyectos que cerraron con broche de oro sus bachilleratos.
Tal como expresa el profesor de la UT, el doctor Mauricio A. Conejo Hernández, quien cuenta con una maestría en Diseño y un doctorado en Neurociencia Cognitiva, la capacidad de generar una investigación interdisciplinaria permite la creación de protocolos de investigación que aportan herramientas y conocimiento a distintas áreas de estudio.
“En el área de diseño está emergiendo un campo relativamente nuevo que surge de esa intersección entre ‘design thinking’ (pensamiento de diseño) y el área de la neurociencia”, explica el profesor, quien supervisó las tesinas. Esta línea de investigación ha sido denominada neuro-diseño.
En esta ocasión, el estudio de los procesos cerebrales, las investigaciones sobre el lenguaje, la memoria, el desarrollo creativo y las emociones propulsaron la producción de investigaciones que exploran temas como la depresión y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés).
El resultado es una serie de investigaciones sustentadas por la ciencia y representadas a través del diseño gráfico que ayudan a comprender el sentir de personas que se enfrentan a distintas situaciones y que, a su vez, generan una solución práctica a los problemas identificados por los estudiantes.
Letras para ilustrar
Michael Macedonio aprovechó su experiencia personal y su interés en el diseño tipográfico para generar -como proyecto final de su grado en Diseño Gráfico- un libro con imágenes que cuentan la experiencia de universitarios con ADHD al enfrentarse con la lectura.
“Lo ideé pensando en que fuera una herramienta para profesionales y no profesionales. Por ejemplo, en mi niñez tenía mucha dificultad para que me entendieran o comprendieran lo que estaba ocurriendo, así que estoy esperando que con esto yo pueda ayudar a profesores en las aulas escolares a entender a sus estudiantes, y a los psicólogos y terapeutas que tratan a niños de esta forma”, cuenta Macedonio.
Su proyecto recoge testimonios de personas con el trastorno que han compartido su experiencia a través de las redes sociales. Macedonio la reinterpreta y crea un ejemplo visual de lo que sería el trastorno, utilizando la tipografía como elemento puro del diseño.
“Por ejemplo, en el libro va a haber una página donde las palabras quizás no existen, se quitan, desaparecen. En otra página las palabras parecen salteadas, en otra parecen borrosas, en otra página aparece un párrafo muy condensado que de momento se va abriendo y se pierde”, explica por su parte Conejo sobre el proyecto de su estudiante.
Para Macedonio, fue una experiencia que le ayudó a darse cuenta “que muchas de las cosas que me pasan a mí, le pasan a ellos también”, además de poder producir un trabajo que ayuda a eliminar el estigma brindando un mayor entendimiento sobre lo que es el ADHD.
Hablar su mismo idioma
De manera similar, Xiomara Álvarez partió de su propia experiencia para llevar a cabo un proyecto dirigido a universitarios que atraviesan periodos de depresión.
“La depresión es un tema que se puede evitar o resolver. Como estudiante he tenido la experiencia de pasar por ello y sé cómo se siente una persona con depresión, no poder expresarlo ni tampoco contar con las herramientas necesarias, porque hay muchas campañas para prevenir el suicidio y yo pienso que primero hay que irnos a resolver la depresión, que es lo que causa el suicidio”.
Para su trabajo, la candidata a graduación de Diseño Gráfico, se sustentó en investigaciones sobre la depresión y el concepto de electrorretinograma para crear seis afiches con mensajes dirigidos a la concienciación de la depresión, exponiendo temas como los pensamientos suicidas, la culpa, el insomnio, la soledad, los cambios súbitos de ánimo y las apariencias.
“Las personas con depresión no tienden a capturar los colores brillantes y son más propensos a los colores opacos o bajos en luminosidad. Aprovechando eso tomé la decisión de usar mi póster de esa manera, para tener mayor accesibilidad a las personas con depresión y usando la composición de tipografía con el maniquí, exponiendo la situación con una frase con la cual la persona también se sienta identificada”, explica Álvarez.
Su propósito es “capturar la atención que se sientan identificados, piensen y puedan buscar ayuda. Me gustaría que se implementara de alguna manera con alguna organización para que las universidades tengan este recurso”. Cada ilustración incluye el contacto de la línea PAS (Primera Ayuda Sicosocial).
Conejo, por su parte, indica que este tipo de proyectos brindan la oportunidad de reconocer el rol del diseñador gráfico en otras disciplinas.

“En Puerto Rico es la primera vez que se hacen proyectos de neuro-diseño. Afortunadamente hay muchos expertos dispuestos a colaborar y personas que se arriesgan a adentrarse en otros campos de estudio para generar herramientas que pueden ser útil para distintas disciplinas”, señala. 

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