Todos tenemos la capacidad de visualizar y lo hacemos constantemente de forma automática. Si aprendes a utilizar esta técnica a tu favor podrás obtener grandes beneficios. Te contamos cómo aplicarla.
La mente es la aliada más poderosa con la que contamos para alcanzar el bienestar y el éxito. Sin embargo, no la utilizamos de un modo adecuado. Una de las técnicas más interesantes para sacar provecho de nuestras capacidades mentales es la visualización positiva.
Esta práctica, puesta en marcha con regularidad, puede
ayudarnos a superar temores, deshacernos de la ansiedad y lograr
metas. ¿Quieres saber más al respecto? Entonces continúa leyendo.
Quizá el término visualización no te suene
o no sepas muy bien en qué consiste. Sin embargo, esta es una actividad que
realizas constantemente. Por ejemplo, cuando recuerdas de forma vívida un
evento del pasado, cuando repasas la conversación que tendrás mañana con tu
jefe o cuando te angustias al evocar una imagen de esa parte de tu cuerpo
que te desagrada.
Lo que sucede en las situaciones mencionadas es que visualizas
de forma automática (sin intención) y centrándote en contenidos generalmente
negativos. Habrás comprobado que, con frecuencia, esto despierta
desasosiego y malestar. No obstante, si utilizas la técnica de forma deliberada
y con una intención positiva, puedes obtener resultados muy favorables.
¿Qué es la visualización positiva?
La visualización positiva consiste en evocar en tu
mente imágenes que representen escenarios agradables o beneficiosos. Sin
embargo, es importante que les otorgues a estas escenas un alto grado de
realismo.
Es decir, que las vivas como si verdaderamente estuvieran
sucediendo, que te impliques en ellas con tus cinco sentidos. Esta es la
principal diferencia entre visualizar e imaginar.
En suma, se trata de una actividad que se ejecuta
con intención, con conciencia y con un objetivo claro. Visualizar ha
de convertirse en un hábito, pues cuanto más se practica, se obtienen
resultados más ostensibles.
Beneficios de la visualización positiva
La visualización positiva puede implementarse
con diversos fines. Algunos son más enfocados al bienestar
subjetivo y otros más dirigidos a obtener resultados tangibles. En cualquiera
de los casos, sus beneficios son dignos de tener en cuenta.
Induce estados de relajación y bienestar
Al practicar la visualización positiva, la persona
entra en un estado de calma y concentración muy beneficioso. La frecuencia
cardiaca disminuye, la mente se tranquiliza y el cuerpo se relaja.
Si se aplica con regularidad, puede obtenerse una
significativa reducción del estrés y de la ansiedad. Además, se trata de una
técnica útil para quienes padecen insomnio. Al visualizar se desplazan los pensamientos
intrusivos, que son causantes muchas veces de las dificultades para dormir.
Permite superar temores y enfrentar retos
La visualización forma parte de varias técnicas
psicológicas empleadas en el abordaje
de fobias y otros trastornos de ansiedad. Por ejemplo, la
desensibilización sistemática o la exposición en imaginación son protocolos de
intervención que utilizan la capacidad imaginativa de la persona.
En ellos se invita al paciente a visualizarse en la
situación temida, pero experimentando tranquilidad y realizando un buen
desempeño. Tras varias repeticiones, el temor y la ansiedad disminuyen y la
persona logra enfrentar esos retos con éxito.
Ayuda a mejorar diferentes habilidades
Esta es una de las aplicaciones más interesantes y mejor
documentadas de la visualización positiva. Y es que múltiples estudios han demostrado su eficacia a la hora de
mejorar las habilidades y la competencia de las personas en diferentes tareas.
Por ejemplo, los deportistas de élite la utilizan para visualizarse rindiendo
de forma óptima y obteniendo los primeros puestos.
Se ha comprobado que para el cerebro apenas
existen diferencias entre hacer e imaginar. Es
decir, se activan las mismas áreas cerebrales mientras tocas el piano que
cuando te visualizas tocándolo. Por ende, puedes obtener mejoras en tu
desempeño sin siquiera acercarte al instrumento.
Mejora la autoconfianza
La visualización nos ofrece una agradable
sensación de control respecto a lo que acontece en nuestra
vida. Y es que no solo nos permite fijar unos objetivos, sino que somos más
capaces de ponerlos en práctica posteriormente.
¿Cómo se practica la visualización positiva?
Para practicar la visualización positiva han de seguirse una serie de pasos sencillos que
detallamos a continuación.
1. Mejorar la capacidad de visualizar
No todas las personas tienen la misma facilidad para
evocar, deliberadamente, escenas impregnadas de realismo. Recordemos que imaginar
no es lo mismo que visualizar.
No obstante, esta capacidad puede entrenarse. Para ello,
puedes comenzar por observar la habitación en la que te encuentras, cerrar los
ojos y tratar de revivir la escena con todos sus detalles.
2. Relajación
Para que la visualización sea efectiva es
importante practicarla con tiempo y con calma. Es decir, has de encontrar
un lugar cómodo, tranquilo y silencioso, cerrar los ojos y reducir tu
activación. Practicar la respiración diafragmática puede ayudarte a lograr este
estado.
3. Visualizar la escena
A continuación, es momento de generar mentalmente
esa escena e implicarse en ella con los cinco sentidos. Puedes visualizar
un entorno natural y percibir los colores, los sonidos o los aromas con todo
lujo de detalles, sintiendo que estás inmerso en ese escenario.
3. Visualizar la escena
A continuación, es momento de generar mentalmente
esa escena e implicarse en ella con los cinco sentidos. Puedes visualizar
un entorno natural y percibir los colores, los sonidos o los aromas con todo
lujo de detalles, sintiendo que estás inmerso en ese escenario.
Pero también puedes visualizarte practicando piano,
moviendo tus dedos sobre el teclado y escuchando los sonidos que produces. O
manteniendo una charla agradable y fructífera con tu jefe.
4. Repetición
Por último, es importante que estos ejercicios de
visualización se practiquen de forma regular. Dedicar unos 10
minutos cada día a evocar estas escenas y las emociones asociadas puede ser
suficiente.
Practica la visualización positiva
La visualización positiva puede ayudarte a
mejorar tu estado de ánimo, tu confianza y a incrementar tu desempeño en diversas tareas. Además,
se trata de una técnica sencilla y agradable de implementar. Por ello te
animamos a practicarla y observar los resultados.
Recuerda que la sensación de realismo es la clave. Así que
visualiza las escenas en primera persona y trata de impregnarte del sentimiento
que las acompañaría. Si eres constante, los beneficios te sorprenderán.



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