Por: Williams Reynoso Sánchez
Hoy, el calendario marca el Día del Nagüero Ausente, y
aunque mis pies pisan tierras lejanas, mi corazón está recorriendo el malecón,
sintiendo la brisa de Matancitas y respirando el aroma a salitre y coco que
solo nuestra Nagua sabe desprender.
Como un munícipe más que un día tuvo que empacar sus sueños
en una maleta, quiero dedicar este día a reflexionar sobre lo que significa, de
verdad, ser un "nagüero ausente".
Emigrar no es una huida; es un acto de valentía y amor
profundo.
El dominicano que sale de su pueblo no se va porque quiera
olvidar sus raíces, sino porque desea honrarlas con prosperidad.
Desde España, donde hoy lidero con orgullo los "Encuentros
de Nagüeros", celebro con nostalgia, pero con la frente en alto.
Celebro con aquellos que hoy tienen la dicha de estar allá, caminando por
nuestras calles y abrazando a nuestra gente.
Nosotros, los que estamos fuera, somos embajadores de la
alegría y la resiliencia nagüera. Llevamos a Nagua con nosotros en cada plato
de comida, en cada bachata y en cada palabra. Trabajamos aquí para que allá, en
nuestro pedacito de tierra, nunca falte el desarrollo.
"Nagua no es solo el lugar donde nacimos,
es el destino al que siempre soñamos volver."
A mis hermanos nagüeros en el pueblo y a los que, como yo,
sienten el llamado de la patria desde lejos: ¡Feliz Día del Nagüero Ausente!
Sigamos trabajando con la misma fe, porque cada gota de sudor en el extranjero
es una semilla de progreso para nuestra amada Nagua.
0 Comentarios