Cuando no nos comunicamos de manera correcta, aunque hablemos el mismo idioma, empiezan los choques e inconvenientes.
¿Cuántas veces nos ha sucedido que queremos transmitir algo que no nos gusta, que no sabemos cómo explicarlo, buscando no ofender ni lastimar a la otra persona? Al final, creo que muchos obtienen la misma respuesta: se ofende, lo hieres y no entendió nada de lo que quisimos comunicar. Y nos preguntamos por qué sucedió esto.
Es simple, no sabemos comunicarnos, pues no hemos aprendido ni siquiera a comunicarnos con nosotros mismos.
Aprender a comunicarnos con asertividad es pieza clave para manejar nuestras emociones, ya que el 70% de los problemas en las relaciones humanas es generado por una mala comunicación. Si ya sabemos que es tan importante, entonces, ¿por qué le quitamos importancia?
Recordemos que la asertividad se define como un comportamiento comunicacional maduro, en el cual la persona no agrede ni se somete a la voluntad de otras personas, sino que manifiesta sus convicciones y defiende sus derechos.
No es tan difícil comunicarnos, solo tenemos que reconocer nuestras debilidades y trabajarlas para convertirlas en fortalezas. Si no aprendemos a hacerlo el fracaso es seguro.
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