REDACCION.- “El consumo de lácteos mejora ciertos aspectos del síndrome metabólico: un grupo de factores de riesgo incluyendo dislipidemia, resistencia a la insulina, aumento de presión sanguínea y obesidad abdominal, que todos juntos incrementan notablemente el riesgo de padecer diabetes y enfermedades cardiovasculares”, afirma el Dr. Arne Astrup, MD, DMSc/PhD, director del Departamento de Nutrición, Ejercicio y Deporte de la Universidad de Copenhagen.
Asimismo, la London School of Hygiene & Tropical Medicine argumenta que “la ingesta de leche y otros productos lácteos está muy relacionada con la estatura de la población adulta”.
Por ello, algunos órganos asesores internacionales recomiendan el consumo de 400-500ml de leche por día o el equivalente en raciones de lácteos, aunque pocos grupos de la población consiguen llegar a estos niveles.
En revisión realizada a guías dietéticas, dos tercios hicieron referencia al yogurt, o bien dieron cantidades orientativas, o alentaron un aumento en el consumo, dentro de una mayor orientación a incrementar la ingesta de lácteos bajos en grasas.
Por su parte, Nicole Darmon, PhD, directora de Investigación en el National Research Institute of Agronomy, ha estudiado el papel del yogurt en una dieta nutricionalmente adecuada y ha presentado conclusiones científicas basadas en productos lácteos, que se enmarcan dentro de una investigación sobre los cambios alimentarios necesarios para alcanzar la calidad nutricional adecuada en la dieta de los individuos franceses.
Dentro del grupo de los lácteos, se ha comprobado que reequilibrando la ingesta de productos con base láctea a favor de alimentos con menor densidad energética (como el yogur o la leche), ayuda a alcanzar una calidad nutricional adecuada.
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