Aunque nadie te enseña a
ser madre o padre puedes ayudarlo a enfrentar la vida
Por El País, Uruguay / GDA
Escrito por Victoria Camps, filósofa y catedrática ganadora del Premio
Nacional de Ensayo 2012 de España, quien también es madre, propone la reflexión
y autocrítica como la fórmula mágica para obtener la felicidad de los hijos,
según el diario español ABC.
“Lo único que quiero es que mi hijo sea feliz”: fue esa la premisa desde
la que partió la filósofa para escribir el libro titulado Qué hay que enseñar a
los hijos; que no es un manual para resolver problemas, sino un ensayo sobre la
enseñanza de la ética, donde se necesita de toda la sociedad para no caer en la
incoherencia de valores, señaló la autora.
Desde ahí, el diario extrae algunos puntos importantes del libro.
1. Felicidad - No se
obtiene al conseguir todo lo que queremos, porque eso no siempre es posible,
así que hay que estar preparados para superar y enfrentar situaciones que tal
vez veamos negativas. Se consigue con ayuda de los otros. Cuidado en convertir
los medios en el fin (que sería la búsqueda de la felicidad), porque hay
placeres momentáneos que cuando se salen de control resultan contraproducentes.
La felicidad no debe ser confundida con la satisfacción inmediata, porque el
consumo sin límites contribuye a confundirla; así que no “solucionemos un
capricho con un regalo”.
2. Buen humor - No es
lo mismo que la felicidad, es sólo una manifestación de ella que ayuda a
adaptarnos de manera más eficiente a los cambios, pues es un signo de
inteligencia que se aprende.
3. Carácter - Se
forma inculcando hábitos a base de la repetición y la rutina, aun cuando el
infante no esté de acuerdo, pues la idea es que le guste lo que le deba gustar;
es una forma de adaptarlo a las costumbres bajo las que nos regimos.
4. Responsabilidad -“La moral no es una cuestión de razón, sino de
sentimientos. El niño no aprenderá a comportarse correctamente si no siente, al
mismo tiempo que sabe, que ciertas cosas son mejores que otras”.
5. Dolor - Hay que
enseñar a enfrentarlo, aceptarlo cuando es inevitable y a rechazarlo cuando es
superfluo e inútil.
6. Autoestima - Tarea
de los padres: aceptar a sus hijos, no idealizarlos ni proyectarse en ellos. La
idea y sacar lo mejor del niño, pero siendo él quien se reconozca a sí mismo.
Esto será más fácil si los padres no construyen una imagen falsa de él, y sí
una favorable que se basa en alentarlo a tener confianza.
7. Buenos sentimientos - Estos
también se educan y se gobiernan; así que practica porque no aparecen solos y
recuerda “no hagas lo que no quieres que te hagan”, como dijo Confucio.
8. Buen gusto - Al
igual que los sentimientos, el gusto se educa y se aprende. Más allá del gusto
por la cultura es a las tareas cotidianas y al “saber estar”, que enseñar a los
niños a comportarse de acuerdo con el lugar donde se encuentren, desde la base
que no todo vale en cualquier sitio ni para cualquier situación. Esto se enseña
con el ejemplo.
9. Generosidad -
Enseñar a un hijo a ser generoso es “enseñarle a no vivir tan apegado a lo
suyo, enseñarle a dar, y no solo a recibir. La generosidad es también el
antídoto del egoísmo entendiendo por tal la adherencia exagerada al yo y a
todas sus pertenencias o intereses. Significa poner lo que uno tiene al mismo
tiempo al servicio de aquel que tiene menos o al que le faltan muchas cosas”.
10. Amabilidad - La
mejor forma de explicar por qué debemos ser amables aunque esto no signifique
ser auténticos es: “La obsesión por lo auténtico es tan absurda como la
obsesión por lo natural. La amabilidad no es, pues, una merma de autenticidad,
sino una exigencia social.
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