Comunicado
Como cada siete días, la pasada semana te envié mi artículo periodístico
que suele publicar el periódico matutino HOY. Para mi sorpresa el artículo no
fue incluido en la edición del lunes 14 de octubre de 2013, tal como
correspondía hacerlo.
Quizás no debí sorprenderme porque el tema fundamental de mi producción
fue la vinculación entre la política y el enriquecimiento súbito, a propósito
de la demanda que el senador oficialista Félix Bautista hiciera por difamación
e injuria contra tres destacados intelectuales dominicanos.
Luego de reflexionar, reaccioné ese lunes enviando un correo electrónico a
mi viejo amigo y propietario del periódico HOY, José Luis “Pepín” Corripio
Estrada. En este renunciaba a seguir colaborando con las páginas editoriales de
ese medio como lo venía haciendo desde 27 años, 11 meses y 2 días atrás.
“Pepín” respondió mi mensaje corto rato después con una llamada telefónica
en la que relató haber conversado con el Director de HOY, Bienvenido Álvarez
Vega. Aquel alegó a su empleador que el contenido de mi artículo podía provocar
una demanda judicial contra la empresa. Esa justificación resulta extraña pues
en 34 años que tengo escribiendo para algunos medios de comunicación
dominicanos y de otros países, nunca el contenido de mi obra ha provocado una
demanda judicial contra sus ejecutivos y propietarios. Nada irregular o ilegal
he callado, aunque lo he hecho dentro de las reglas del juego de esta sociedad.
El Director de HOY se dejó vencer por sus prejuicios ya que no tenía antecedente
alguno para condenarme sin haber escuchado mi opinión al respecto.
Debo aclarar que esta no fue la única oportunidad en la que mi obra ha
sido censurada totalmente bajo esta Dirección, aunque en aquellos casos siempre
encontramos bajaderos para conciliar posiciones. Parece que existen temas y
nombres que lo afectan sobremanera y no tengo capacidades de adivino para
anticipar cuáles asuntos inciden extremadamente. Mi humilde y
limitada producción intelectual no puede estar limitada por los miedos o
compromisos ajenos. Aunque quizás tenga que escuchar de nuevo lo que
varias veces dijera otro Director: “¿Quieres libertad de expresión?
¡Monta un periódico y entonces podrás decir lo que te dé la gana!”
No lamento que este incidente haya ocurrido. Quizás hacía falta que
sucediera para que todos nos conociéramos mejor. Adjunto encontrarás, de nuevo,
el artículo que fue censurado totalmente y que, de seguro, leíste la pasada
semana. A la luz de estos acontecimientos, podrás analizar si la violenta
sanción de que fui objeto tuvo razón de ser o no. Te agradeceré me dejes saber
tu opinión en torno a este lamentable caso. Quizás me sirva como una
experiencia más en mi cuestionada y cuestionadora producción intelectual.
Mientras, decidí tomarme un descanso periodístico y concentrarme en un
libro, el cual tengo muy avanzado, que necesita más tiempo y atención que los
que le estaba concediendo. Por eso dejarás de .recibir semanalmente mis
devaneos intelectuales. Ojalá te hagan falta.
Enriquecimiento súbito
Por Hamlet Hermann
Luego que el Ministerio Público dominicano engavetara el sometimiento a la
justicia del connotado Félix Bautista por corrupción, surge un extraño episodio
muy lejos de las playas dominicanas. Sorpresivamente, el acusado de corrupción
somete a la justicia en Miami por el delito de difamación e injuria a tres
acreditados profesionales dominicanos. Evadir la justicia “en el
lugar de los hechos” y buscarla en playas extranjeras pone a pensar en que algo
hiede en Dinamarca.
No obstante, lo que más debe llamar la atención de la aventura miamiense
no es el incontrovertible birlibirloque de la Sun Land,
sino que en algún momento podría salir a relucir el concepto “enriquecimiento
súbito”. Cuando el factor tiempo se reduce demasiado para tanta
acumulación de riquezas, y los panes y los pescados del senador Bautista se
multiplican exponencialmente, las cosas empiezan a sonar sospechosas.
Imaginemos a un pelotero a quien se ha visto surgir desde el patio de una
escuela y se desarrolla hasta llegar a las grandes ligas de Estados Unidos. Si
de repente empieza a evidenciar una corpulencia física anormal en función de
cómo antes lucía y empieza a batear jonrones en demasía, siempre llama la
atención y da a pensar que está consumiendo esteroides y drogas prohibidas. Ese
podría llamarse el jonronero súbito, el que de la nada empieza a producirlo
todo.
Igual sucede con el dinero en cantidades abundantes, vale decir, el
enriquecimiento súbito.Nadie puede pasar de “rags to riches” en unos
cuantos años siguiendo las normas del capitalismo actual. En este sistema
económico hay reglas de juego, que no siempre son respetadas por muchos, pero
hay normas que tienden a protegerlo como un todo. De ahí que cuando se pasa de
andrajos a la opulencia en muy corto plazo, la investigación es
obligatoriamente rigurosa.
El caso de Félix Bautista podría empeorarse en Miami en vez de
mejorar y de acusador podría devenir en acusado. Si tuviera entre sus haberes,
industrias, comercios, plantaciones agrícolas o centros financieros, pudiera
considerarse su fortuna como de buena lid. Pero cuando alguien surge
súbitamente derrochando bienes a manos llenas sin tener como fundamento otra
cosa que no sea un cargo burocrático en el gobierno de un país pobre y
atrasado, se piensa de inmediato en lo peor. Más sospechoso resulta cuando el
cargo político que ocupa en las estructuras gubernamentales considera
incompatible cualquier otra actividad simultánea con el ejercicio público, a
menos que sea académica, que es la peor pagada del mundo.
Algunas de las grandes fortunas dominicanas han tenido origen y soporte en
los vínculos con los gobiernos. Pero eso no es todo. Por ejemplo, la familia
Vicini fue uno de esos capitales que nació con vínculos políticos
a finales del siglo 19, cuando gobernaba Ulises Heureaux.
Bien posicionados, recibieron tremendo empujón de parte de la invasión militar
estadounidense de 1916 que colocó a uno de sus miembros en la Presidencia de la República. Desde
entonces tuvieron las mejores condiciones para enriquecerse más. Aun
así, tomó más de un siglo posicionarse como una de las grandes fortunas
dominicanas con enormes inversiones industriales, comerciales, culturales y
turísticas.
Algo parecido de vínculos entre la política y la acumulación de capitales
tuvo lugar con la familiaBonetti quienes pasaron de
socios minoritarios de Rafael Trujillo en algunas
empresas importantes a propietarios mayoritarios de aquellas, gracias a la
benevolencia de los gobiernos de Joaquín Balaguer a la hora de devolver bienes
incautados por el Estado.
Pero en el caso de Félix Bautista, su posición de fachada y escudo
del verdadero poder en el grupo corporativo PLD, supera todos los records de
velocidad en el enriquecimiento súbito sin haber establecido industrias,
comercios, plantaciones agrícolas o centros financieros.
Deseo que llegue pronto ese juicio porque, los tribunales de la Florida , aunque
politizados hacia la extrema derecha, podrían sentirse curiosos de cómo es
posible que un político dominicano, en su tiempo libre, pudiera haber acumulado
tanta fortuna que le permite financiar campañas electorales en Haití, en Perú y
en República Dominicana, sin que esos fondos alguna vez se hayan agotado.
Ojalá empezaran mañana porque me muero de las ganas de ver cómo Félix
Bautista busca justicia en Miami mientras la esquiva en Santo Domingo.
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