Es importante saber diferenciar el amor tóxico del saludable. Te damos las claves más importantes a tener en cuenta en el siguiente artículo.
El amor se define como un
sentimiento de gran intensidad que todos los seres humanos son capaces de
experimentar a lo largo de su vida. El concepto ha sido analizado en
profundidad a lo largo de los siglos, según distintos puntos de vista; no
obstante, lo cierto es que se trata de algo tanto extraordinario como
simple.
En la actualidad, una de las
principales premisas sobre este sentimiento radica en el hecho de que
para poder dar amor a los demás, primero debemos amarnos a nosotros
mismos.
Hoy en día se considera que, a
partir de este punto, toda persona puede establecer vínculos sanos y
verdaderos. Evidentemente, el amor incluye, en sí, varios conceptos
importantes, tales como: confianza, generosidad, respeto, tolerancia, bienestar y libertad.
La vida y el amor
Uno de los pensadores que ha
causado mayor impacto sobre este tema ha sido Erich Fromm, un
psicoanalista y editor alemán del siglo XX, quien, por diversas circunstancias
de la vida contrajo tres veces matrimonio y se mantuvo constantemente
interesado en este sentimiento tan particular.
Sus obras más destacadas sobre
el tema son: El arte de amar (1956) y El corazón del
hombre (1966).
Algunas de las enseñanzas para
la vida sobre el amor que exponemos a continuación se recogen de diversas
fuentes que han permanecido vigentes a lo largo de los años, incluyendo
la obra de Fromm y, por lo tanto, pueden analizarse con facilidad desde el
punto de vista actual.
Por supuesto, ninguna de estas
ideas pretende imponerse ni establecer conclusiones acerca del amor; al
contrario, todas nos invitan a reflexionar y a profundizar por nuestra propia
cuenta acerca del tema.
1. El amor no demanda
Para muchos, el amor supone una oportunidad para expresar lo mejor de sí mismos y dar rienda suelta a las esperanzas y anhelos. De ahí que se exprese con gestos tales como las caricias o las palabras cariñosas.
No obstante, la reciprocidad
no se trata de algo que se deba forzar, sino que tiene que surgir, de
manera natural, en el otro. Por ello, el amor no es sinónimo de
posesión o control sobre una persona.
2. Debemos aprender a apreciar
lo que tenemos delante
El amor que es inmaduro no
sabe esperar a que las expresiones de reciprocidad lleguen a él; por
ello, muchas personas pueden llegar a pensar que el amor es un sinónimo de
sacrificio y lucha, cuando en realidad, debería concebirse como una forma de
apego sano.
Esa entrega que esperamos que
sea recompensada, a veces, provoca que dejemos de percibir los pequeños
detalles como algo importante.
A veces nos olvidamos de ser
conscientes de esa caricia, ese beso o esa palabra que le ha dado un vuelco al
corazón, pero que no hemos valorado lo suficiente. Sin querer, dejamos
pasar por alto los gestos más bonitos que otros tienen para con nosotros.
Asimismo, nos olvidamos de
apreciar los detalles de amor propio, como ese baño de espumas relajante tras una
jornada estresante, o ese cumplido que nos dedicamos al vernos guapos en el
espejo.
3. No somos tan pobres como
creemos
Creemos que no somos felices,
que nadie nos quiere, que ninguna persona nos apoya, etcétera. Nos
consideramos pobres y, por ende, creemos que no tenemos nada que dar, por
lo que buscamos que nos lo proporcionen otras personas.
Esto nos lleva a perseguir la
felicidad en el exterior, a desear que otros nos amen porque nosotros no somos
incapaces de hacerlo. Todo esto conduce a un único camino: el del sufrimiento.
- Sufrimos porque queremos, porque nos
consideramos pobres cuando, en realidad, tenemos mil y una posibilidades
para experimentar amor y ser felices por y para nosotros, en primera
instancia.
- Siempre podremos ofrecer algo, pero, para
ello, primero tenemos que ser conscientes de que podemos ser
felices por nosotros mismos.
Amarse a uno mismo es lo más
importante
Tal y como expresó Fromm: ‘‘El
amor no es esencialmente una relación con una persona específica; es una
actitud, una orientación del carácter que determina el tipo de relación de una
persona con el mundo como totalidad, no con un objeto amoroso”.
Debemos ser conscientes de que
siempre podemos tener amor por nosotros mismos, independientemente de nuestros
vínculos. Una vez que abramos los ojos, nos sentiremos mucho mejor y
podremos llevar una vida más plena, con conexiones sanas y relaciones
realmente dignas de atesorar.
Todas las fuentes citadas
fueron revisadas a profundidad por nuestro equipo, para asegurar su calidad,
confiabilidad, vigencia y validez.
La bibliografía de
este artículo fue considerada confiable y de precisión académica o científica.
- Mansilla Izquierdo, Fernando. (2002).
Codependencia y psicoterapia interpersonal.
http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0211-57352002000100002


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