La caída del cabello aumenta en muchas personas al final del verano y durante el otoño como parte del ciclo natural del folículo. Aunque suele ser un proceso temporal, hay algunos cambios que pueden indicar que existe otra causa detrás.
La caída del pelo en otoño forma parte del ciclo folicular y
que se ve compensada por el nacimiento de otro centenar de pelos. Por tanto,
que no cunda el pánico, es algo normal. “Es frecuente percibir una mayor caída
del cabello después del verano e incluso durante el final verano. Esto se
conoce como efluvio telógeno estacional, un proceso fisiológico de
renovación en el que una mayor proporción de folículos pilosos entran
simultáneamente en fase de caída”, explica Nuria
Martí, especialista en Dermatología y Tricología del Hospital Vithas
Valencia 9 de Octubre.
Según la experta, “cuando es más visible y durante varias
semanas es más frecuente, produce preocupación o alarma, pero en la mayoría
de los casos es un fenómeno temporal y reversible que puede ocurrir tanto en
hombres como en mujeres”.
Eso sí, advierte, el que sea un proceso fisiológico “normal”
no significa que se deba ignorar: “En consulta, podemos realizar un plan de
tratamiento para ayudar a que el nuevo cabello crezca en las mejores
condiciones posibles”. En la actualidad, existen distintas alternativas
terapéuticas, desde tratamientos médicos hasta procedimientos como la
mesoterapia capilar, el plasma rico en plaquetas (PRP) o, cuando está indicado,
el trasplante capilar. Sin embargo, la elección siempre debe realizarse en
función del diagnóstico y las características de cada paciente.
Otras causas de la caída capilar
El cabello atraviesa de forma natural diferentes fases de
crecimiento, transición, reposo y desprendimiento. Según la Academia Española
de Dermatología y Venereología (AEDV), estudios realizados durante décadas han
identificado cierta periodicidad anual en este ciclo y han observado una mayor
proporción de cabellos en fase telógena durante el verano, que puede traducirse
posteriormente en una mayor percepción de caída.
Sin embargo, la estacionalidad es solo una de las posibles
explicaciones. De acuerdo con Martí, la caída del cabello también puede estar
relacionada con:
- Estrés.
- Determinadas
enfermedades.
- Cambios
hormonales.
- Déficits
nutricionales.
- Algunos
medicamentos.
- Diferentes
tipos de alopecia.
De hecho, “existen más de 100 tipos de alopecia, por
lo que determinar el origen de la pérdida capilar resulta fundamental antes de
iniciar cualquier tratamiento”, subraya la dermatóloga, quien añade que si la
pérdida es muy intensa, persiste en el tiempo o empezamos a percibir una
disminución de la densidad, “debemos valorar si existe otra causa
detrás”.
¿Cuándo debemos preocuparnos?
Encontrar más pelos de lo habitual durante unas semanas no
implica necesariamente que exista una alopecia. Tampoco resulta especialmente
útil obsesionarse con contar cuántos cabellos perdemos diariamente. Los
especialistas recomiendan prestar más atención a los cambios respecto al patrón
habitual de cada persona.
La clave está en observar si el pelo cambia. Martí
recomienda una valoración dermatológica si hay;
- Una
pérdida visible de densidad.
- Una
raya cada vez más ancha.
- Áreas
claramente despobladas.
- Cambios
en la línea de implantación.
- Caída
intensa que se mantiene en el tiempo.
¿Cómo prevenir la caída del pelo?
No existe una fórmula universal para impedir una caída
fisiológica del cabello. Sin embargo, mantener unos buenos hábitos ayuda a
preservar la salud capilar. Una alimentación equilibrada, evitar dietas muy
restrictivas, tratar el cabello con suavidad, reducir la tracción mantenida y
otras agresiones repetidas sobre la fibra capilar y mantener una higiene
adecuada del cuero cabelludo son algunas de las principales recomendaciones.
También es importante evitar recurrir automáticamente a suplementos, vitaminas
o tratamientos anticaída sin conocer previamente el origen del problema.
Fuente: https://cuidateplus.marca.com/
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