Por: Miguel Garces
Mientras la mayor parte de la población mundial asume las consecuencias cotidianas de la crisis climática , desde olas de calor extremas hasta aumentos en el coste de vida una diminuta élite global opera bajo un régimen de emisiones desorbitado.
Un demoledor
informe publicado por la organización internacional Oxfam revela la
magnitud de esta asimetría: el 0,1 % de las personas más ricas de la humanidad
(un grupo de apenas 8 millones de personas) emite más dióxido de carbono que
casi la mitad de la población mundial. En términos individuales, una sola
persona ultrarrica contribuye cerca de 400 veces más a los fenómenos
meteorológicos extremos que un ciudadano del 50 % más vulnerable del planeta.
Negocio redondo: incendiar el planeta y cobrar
por apagarlo
La brecha de emisiones no es el único hallazgo alarmante
del reporte. Oxfam advierte que, mientras las decisiones de inversión y estilos
de vida de los más acaudalados multiplican las catástrofes, este mismo sector
está encontrando en la reconstrucción posdesastre una nueva fuente masiva de
beneficios económicos.
«Para 2050, hasta 1.000 millones de personas ,
aproximadamente el 10 % de la población mundial, podrían verse desplazadas por
las crisis climáticas», explicó Jacqueline Persson, portavoz de Oxfam. «Los
superricos y sus corporaciones le están prendiendo fuego al planeta y, acto
seguido, hacen una fortuna vendiendo el equipo para apagarlo».
El informe proyecta que el mercado global de reconstrucción
posterior a desastres climáticos pasará de unos 70.000 millones de
dólares a más de 92.000 millones para el año 2029. Los perfiles más
acaudalados concentran paquetes accionarios clave en grandes constructoras,
firmas aseguradoras y, al mismo tiempo, conservan participaciones sustanciales
en la industria de los combustibles fósiles.
El reporte analiza datos procedentes de registros públicos,
la lista de multimillonarios de Forbes y el rastreo de emisiones de
vuelos en aviones privados, identificando 217 corporaciones que lucran
directamente alimentando la crisis climática o capitalizando los daños
derivados de ella.
Las comparaciones numéricas ilustran el abismo:
- El
caso de los Países Bajos: En el país europeo, el
0,1 % más acaudalado (apenas 17.000 personas) emite 18 veces más $CO_2$
que el 50 % con menores ingresos (8,8 millones de personas). En solo dos
años, un ultrarrico neerlandés genera la misma huella de carbono que un
ciudadano de la mitad con menos recursos a lo largo de 30 años de vida.
- El
contraste con África subsahariana: A escala global, la
huella de carbono combinada de este 0,1 % más rico triplica las
emisiones generadas por la población entera de África subsahariana,
una región donde habitan más de 1.300 millones de personas.
La crisis climática ya no puede entenderse únicamente como
un desafío técnico de transición energética; es, en su raíz, un problema
estructural de profunda desigualdad socioeconómica. Exigir rendición de
cuentas, fiscalidad verde a las grandes fortunas y regular los sectores
intensivos en emisiones de lujo se perfila como una de las medidas de
mitigación más urgentes de nuestro tiempo.
Fuente: https://diarioecologia.com/



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