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Así puedes saber cuánto puedes estar al sol sin quemarte

 


1.   Joanna Guillén Valera

Proteger la piel frente al sol y vigilarla una vez al mes son la base para disminuir el riesgo de aparición y promover un buen pronóstico. Hacerlo desde la infancia y adolescencia es clave.

La protección solar es clave para la prevención del cáncer de piel, una patología cuya incidencia ha aumentado un 40% en los últimos cuatro años. Por tipo de tumor, los últimos datos reflejan una tasa de unos 120 casos por cada 100.000 habitantes para los carcinomas basocelulares y de unos 40 casos por cada 100.000 habitantes para los carcinomas escamosos de piel, mientras que la tasa de incidencia del melanoma baja a 12 casos por cada 100.000 habitantes.

No obstante, se estima que el melanoma, el tipo de cáncer de piel más agresivo y con peor pronóstico, de seguir la tendencia actual, se convierta en el segundo tumor en incidencia global y el primero en incidencia en varones, por delante del cáncer de colon y el de pulmón. Así lo señalaron los expertos de la Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) reunidos en la presentación de la última campaña del Euromelanoma.

En este contexto, proteger la piel frente al sol y vigilarla una vez al mes son la base para disminuir el riesgo de aparición y promover un buen pronóstico. Hacerlo desde la infancia y adolescencia es clave.

“Es indispensable cambiar los modelos que la población más joven utiliza como referencia de una piel saludable. Entender el bronceado como un mecanismo de defensa de la piel frente a la quemadura solar y no como un hábito saludable es un mensaje que debe tener calado en estas generaciones”, asegura Ángeles Flórez, coordinadora nacional de la Campaña Euromelanoma.

Tener la piel clara, los ojos claros, el cabello rubio o pelirrojo, contar con muchos lunares, tener algún familiar diagnosticado de cáncer de piel, utilizar las cabinas de rayos UVA, estar muchas horas expuesto a la radiación y las quemaduras solares son factores de riesgo a la hora de padecer cáncer de piel.

La iniciativa pretende concienciar a la sociedad sobre la importancia de los cuidados y vigilancia de la piel para prevenir la aparición del cáncer de piel e irá de la mano del mensaje que se lanza desde Europa: ‘Hay maneras más fáciles de protegerse del sol’ haciendo alusión tanto a la prevención primaria como a la secundaria.

Hábitos dermosaludables de protección

En este sentido, como insiste Flórez, “los hábitos de la infancia y adolescencia pasan factura a lo largo de la vida y la radiación ultravioleta se va acumulando a lo largo de los años, por eso es importante evitar la quemadura solar, lo que no quiere decir que se deban evitar las actividades al aire libre, sino que hay que realizarlas con una adecuada protección y sin que el bronceado sea el objetivo.”

Para ello, esta especialista considera que la exposición solar debe realizarse de una forma gradual para facilitar la adaptación de la piel y favorecer los mecanismos naturales de defensa evitando, sobre todo, la exposición directa en las horas centrales del día.

“No debe olvidarse que algunas superficies (arena, agua, nieve o hierba) reflejan la radiación como si fuesen un espejo, aumentando así la intensidad de la radiación que recibe nuestra piel y pudiendo alcanzarnos bajo una sombrilla”, concreta. Además, la aplicación de cremas de protección solar de amplio espectro en las zonas que vamos a exponer y repetir su aplicación es un punto clave en la prevención según esta dermatóloga.

En esta misma línea, Eduardo Nagore Enguídanos, coordinador de la campaña con Europa, recuerda que no hay que olvidar recurrir a los espacios de sombra y a las medidas físicas: “Lo más indicado es utilizar prendas que tengan un efecto protector testado (lo que se incluye en el etiquetado) y que pueden conseguirse fácilmente en la mayoría de las tiendas de ropa, especialmente la deportiva. También es de ayuda el uso de una gorra o un sombrero con ala ancha y de gafas de sol homologadas.”

Por otra parte, tal y como explica Elena Godoy, responsable de coordinadores de la campaña Euromelanoma, “cabe recordar que el cáncer de piel es una enfermedad que puede afectar a todos los tipos de piel y aunque es más frecuente en la edad avanzada, algunos tipos de melanoma se diagnostican en pacientes muy jóvenes.”

Es por ello por lo que esta dermatóloga incide también en la importancia de aprender a autoexplorarse desde una edad temprana: “con tan solo dedicar unos minutos al mes a explorar nuestra piel, se puede prevenir y tratar eficazmente la mayoría de los casos de cáncer de piel si se detectan a tiempo”, asegura.

Autoexplorarnos y conocer nuestra piel hará que detectemos cambios y nuevas lesiones con más facilidad, aunque es necesario hacer hincapié en las áreas de piel que no vemos durante nuestra vida rutinaria. Según la doctora Godoy, “lo más cómodo es realizarla ante un espejo y con la ayuda de otro espejo de mano sin olvidar zonas como los pies, las manos o la zona genital donde también pueden aparecer lesiones. En el cuero cabelludo se puede observar con la ayuda de un secador y el espejo”.

La dermatóloga insiste en la necesidad de generar consciencia acerca de aquellos factores que podrían aumentar el riesgo de padecer cáncer de piel, como pueden ser la aparición de nuevos lunares o el crecimiento atípico de los lunares que ya teníamos previamente y que requieren de una valoración con nuestro médico.

La Fundación recuerda la existencia y utilidad de dos aplicaciones disponibles para iOS y Android relacionadas con la piel y el sol: UV Derma y e-Derma.

UV Derma ofrece en tiempo real los valores del índice ultravioleta de una localidad en el momento de la consulta, el tiempo que una persona puede estar al sol sin quemarse y el que necesita para generar la suficiente dosis de vitamina D.

Por su parte e-Derma, además de la información sobre índice ultravioleta, está desarrollada para poder realizar un registro fotográfico de diferentes zonas del cuerpo que se puede consultar y comparar cada mes. Cuando se detecte un lunar distinto o que haya crecido, el usuario puede establecer un canal de comunicación con el dermatólogo evitando problemas de movilidad y reduciendo los tiempos de diagnóstico o tratamiento.

 

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