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Nueve pasos para comer mejor toda la vida: la nueva guía científica para cuidar el corazón


Isabel Gallardo Ponce

 Lo que comemos influye y mucho en cómo estamos después. Eso es innegable. No sólo influye en nuestro peso sino también en el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas de todo tipo. Mejorar ciertas cosas y reducir el riesgo de enfermar puede estar en nuestra mano si seguimos los 9 puntos clave que propone la Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés). 

9 puntos clave para comer bien durante toda la vida

Los cardiólogos americanos dan estas recomendaciones basadas en las últimas evidencias científicas y aconsejan que se incorpore a los niños desde el año de vida a una alimentación cardiosaludable para preservar su salud. “Para que sea sostenible y mantenible, recomendamos que la población se centre en el patrón alimentario en su conjunto más que en nutrientes o alimentos específicos. Adherirse a estos 9 puntos puede realizarse a lo largo de toda la vida y se aplica a todo lo que comamos, ya sea en el colegio, en el trabajo, en restaurantes o en casa. El objetivo es progresar más que la perfección. Cada vez que se elige una alternativa saludable damos un paso más hacia una vida más sana”, explica Alice Lichtenstein, del comité científico de la AHA y de la Universidad Tufts, de Boston. 

Además, todo ello no puede subsistir sino le añadimos una dosis de movimiento con actividad física regular que ayude a que el cuerpo, sus huesos y sus músculos estén fuertes. Estos son los 9 puntos clave:

Equilibrio entre calorías y gasto

Ajustar la ingesta calórica y el gasto energético para alcanzar y mantener un peso corporal saludable. Generalmente el peso saludable se calcula a través del índice de masa corporal (IMC) que se calcula a través de una división entre la altura por el peso al cuadrado. Sin embargo, más que esa cifra, importa la composición corporal de cada persona, especialmente la parte que representa la masa muscular. 

No olvidar las frutas y verduras

Asegurar un alto consumo de frutas y verduras, especialmente de temporada. Aquí importa la variedad. Los expertos aconsejan por lo menos consumir 3 piezas de fruta y 2 de verdura, primando que una de esas raciones de vegetales se tome cruda. 

Integrales, la mejor opción

Elegir alimentos que incluyan en sus componentes cereales de grano entero más que refinados. En este grupo importa elegir pan integral, arroz integral y avena por encima de sus versiones blancas. Aunque podamos pensar que las versiones integrales engordan menos lo cierto es que no, pero sí incluyen más fibra, sacian más y aumentan el bolo alimenticio por lo que nos ayudan a regular el tránsito intestinal y reducen los picos de glucosa. 

Proteína, sí. Pero no cualquiera

Optar por fuentes saludables de proteína: Desde la AHA recomiendan reducir el consumo de carne y preferir opciones vegetales, como las legumbres, los frutos secos y las semillas. Además, aconsjean consumir pescadomarisco y lácteos desnatados o semidesnatados. La carne roja fue calificada como probable carcinógeno por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) y se desaconseja su consumo constante. Si de forma ocasional se quiere tomar carne roja, desde la AHA apuntan a elegir partes magras de la carne, limitar las porciones y huir de las carnes procesadas, cuyo consumo se relaciona con mayor riesgo de desarrollar cáncer de colonpáncreaspróstata y estómago

En cuanto a los lácteos, según la asociación americana los desnatados y semidesnatados son la elección preferida para controlar el consumo de grasa y de calorías. 

Elegir las grasas buenas 

Sustituir las grasas saturadas por grasas insaturadas. ¿Cómo diferenciarlas? Las saturadas son aquellas presentes en la mantequilla, el queso, la carne roja, el bacon, las salchichas, la bollería industrial, la carne de cerdo y de vaca… Por el contrario, las insaturadas, consideradas como una fuente saludable que ayudan a mejorar los niveles de colesterol y la salud cardiovascular, son las que provienen del aceite de oliva virgen extra, el aguacatefrutos secos, el pescado azul… 

Huir de los ultraprocesados

Consumir alimentos mínimamente procesados en vez de ultraprocesados. Con su mala fama ya sabemos que estos últimos se asocian con más riesgo de obesidaddiabetes, ciertos tipos de cáncer, aterosclerosis…Lo dicho, hay que evitar consumirlos y si lo hacemos que sea lo más esporádico posible. 

Menos azúcar oculto

Reducir el consumo de azúcares añadidos en bebidas y alimentos. No hay como ver el etiquetado de un producto para observar cuánto azúcar tiene. Pero, ojo, puede venir detallado con distintos nombres: glucosa, fructosa, jarabe, dextrosa, sirope, almíbar, melaza, miel. Uno de los productos más consumidos y que más impacto tienen en el peso son los refrescos y las bebidas isotónicas, que incluyen en torno a 26 gramos de azúcar. Optar por beber agua o por alimentos cocinados en casa nos ayudarán a cumplir esta pauta y a estar más sanos. 

La sal, en la lupa

Si comemos fuera de casa o compramos comida es mejor elegir la que sea baja en sodio. En casa procurar echar muy poca cantidad si no podemos prescindir de ella. Las especias o el limón son una buena opción para condimentar una comida y huir de la sal. 

El alcohol: mejor no

Si no consumimos alcohol lo ideal es no empezar. Y si sí lo bebemos, reducir la cantidad siempre trae buenas consecuencias a la salud. El alcohol se relaciona con el desarrollo de más de 200 enfermedades, entre las que podemos citar el alcohol, problemas cardíacos, trastornos de la salud mental, enfermedades hepáticas, hipertensión… 

Fuente: https://cuidateplus.marca.com/

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