Ticker

6/recent/ticker-posts

SEMBLANZA DE DOÑA ELSA VERAS, MI MADRE


Por Carlos Candelario Veras.  

Nació el 16 de agosto de 1949, en la entrañable comunidad de Caya Clara, en Nagua. Fue hija de doña Rosa Veras y de Octaviano Santos, hoy ambos en la eternidad. En el año 1969 unió su vida en matrimonio con el señor Luis Candelario, cariñosamente “Tatán”, formando juntos un hogar que floreció durante 57 años, sostenido por el amor, la entrega y la fe.

De esa unión nacieron siete hijos: Francisco Candelario Veras (Luisin), María Idalia Candelario (Eli), Carlos Candelario Veras (Dulvi), Martha Candelario Veras (Elvimery), Rufina Candelario Veras (Albania, fallecida), José Luis Candelario (Franklin) y Carlos Candelario Veras. Su descendencia se extendió con 17 nietos y 4 bisnietos, ramas vivas de un árbol sembrado con sacrificio y ternura.

Doña Elsa fue una mujer profundamente comprometida con su comunidad y su fe. Participó en la Pastoral Social de la Iglesia Católica en el sector San Marcos, en grupos de oración, en el Club de Madres y en la Junta de Vecinos, sembrando siempre esperanza donde hacía falta.

En el año 2021 enfrentó con valentía un diagnóstico de cáncer de seno, logrando vencerlo. Más adelante, en el año 2025, fue diagnosticada con cáncer de pulmón. Luchó como una verdadera guerrera, con la frente en alto y el corazón firme, hasta que finalmente esta enfermedad apagó su aliento, el lunes 20 de abril del año 2026, pero no pudo apagar su legado. 

Fue una mujer de fe inquebrantable, trabajadora incansable, firme en sus valores, amorosa en su trato y solidaria con todos. Madre ejemplar, que, a pesar de provenir de raíces humildes, nunca permitió que las limitaciones definieran su destino. Con esfuerzo y dedicación formó a sus siete hijos en valores como la honestidad, el trabajo, la fe cristiana, la humildad y el amor al prójimo.

Disfrutaba visitar a los enfermos, acompañar al necesitado y cocinar para los suyos, siempre con ese toque especial de amor que solo ella sabía dar.

Para sus hijos, fue la mejor madre del mundo. Para sus hermanas, sobrinos y primos un ser cercano y presente porque le gustaba visitar a sus familiares. Para sus vecinos, una mujer preocupada por el bienestar de los demás, especialmente de los más vulnerables.

Mami, hoy reconocemos que cumpliste tu misión en esta dimensión de la vida. Agradecemos a Dios por tu existencia, por tu legado y por el ejemplo imborrable que nos dejas. Nos comprometemos a honrar tu nombre a través de nuestras acciones y a seguir sirviendo con amor, como tú nos enseñaste. Hoy no solo despedimos a una madre, sino que ganamos una guía espiritual.

Que tu vida nos inspire a priorizar el ser sobre el tener, a crear momentos de calidad con nuestros seres queridos, recordando siempre que esta vida es apenas un suspiro.

Descansa en paz, Doña Elsa Veras!!!

Publicar un comentario

0 Comentarios