Por Luis Meléndez
En 1986, RD montó los XV JCC (Juegos Centroamericanos y del Caribe) Santiago ’86. Participé como árbitro. Durante el transcurso de dicho evento hice amistades con miembros de la delegación cubana, ya que tuve que tomar un curso de dos semanas y, entre los instructores, había uno o dos cubanos.
Durante la celebración del evento, un día que era
libre, caminaba por la Ave. Duarte de Santo Domingo (cabe destacar que los
eventos de la pista de ciclismo se realizaron en Santo Domingo) y vi a uno de
los atletas cubanos que andaba comprando. (Los cubanos, siempre que salen de
Cuba, compran cosas, ya que allí siempre ha habido escasez de electrónicos y
demás). Lo saludo y automáticamente se posan sobre mí los ojos de dos
individuos que lo acompañaban. Yo no le di importancia y continué mi marcha.
Ya otra vez en medio de la jornada, le cuento a
un veterano dirigente deportivo dominicano y me dice: «Esos son individuos de
la seguridad cubana. Esos atletas apenas pueden respirar cuando están fuera de
Cuba. Para los atletas, cuando están fuera, la represión es muy fuerte para
evitar que se les escapen». Solo ahí comprendí las miradas de aquellos dos
hombres sobre mí, por un simple saludo.
Ahora pienso: si hace 40 años, cuando la nación
cubana estaba bajo la sombrilla soviética, era de esa manera, hoy día, en el
contexto actual, casi de miseria que vive ese desdichado pueblo, la represión
debe ser aún mayor.
En consecuencia, creo que esos jóvenes que
lograron escapar son muy valientes, amén de que ahora sus familiares que quedan
atrás van a sufrir la represión por parte del régimen, pero ellos pueden
iniciar una nueva vida en RD o en cualquier lugar que sea su destino final.
Sobre los diplomáticos expulsados, se dice que
estos intentaron rastrear a los jóvenes atletas para enviarlos de vuelta a Cuba
(cosa esta que no dudo, ya que para las autoridades cubanas el deporte es su
buque insignia y los atletas, sus esclavos). Esa facultad no es para
diplomáticos y, por ende, la expulsión es totalmente válida.
Conozco un poco de cómo estos individuos (los de
seguridad) intentan actuar en esas circunstancias, ya que estuve presente en
los XVII JCC de Ponce ’93, Puerto Rico, y allí también hubo escape de atletas,
y los de seguridad estaban como locos intentando ubicar a los desertores.
Entiendo que, en la medida en que aumente la
crisis económica cubana, en esa misma medida aumentarán las deserciones.
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