Uno de los mitos más habituales es pensar que las mujeres solo alcanzan el orgasmo durante la penetración. Contrario a la creencia popular, la mayoría de las mujeres no llega al orgasmo solo con la penetración vaginal.
El orgasmo femenino sigue siendo una incógnita para muchos
hombres. De hecho, todavía hay muchos mitos que giran en torno a este momento
de placer de la mujer. En este artículo intentamos arrojar un poco de luz sobre
el orgasmo femenino desmintiendo aquellos que, hoy por hoy, siguen en boca de
muchos.
En primer lugar, uno de los mitos más habituales es pensar
que las mujeres solo alcanzan el orgasmo durante la penetración. Contrario
a la creencia popular, la mayoría de las mujeres no llega al orgasmo solo con
la penetración vaginal. De hecho, las investigaciones muestran que la mayoría
de las mujeres necesitan la estimulación el clítoris para alcanzar el
orgasmo.
El segundo mito es que las mujeres fingen los
orgasmos y que solo ellas lo hacen. Esto también es falso. Es
un error común pensar que solo las mujeres fingen orgasmos, pero según un
estudio de Womanizer de 2024, el 42,8% de los hombres a nivel internacional ha
fingido un orgasmo alguna vez. Los datos de esta misma encuesta en España en
2026 apuntan en la misma dirección: solo el 54,5% de los hombres
españoles encuestados afirma llegar al orgasmo "siempre" durante el
sexo en pareja. Lo que significa que casi la mitad no lo consigue en todos
los encuentros. Esa brecha entre expectativa y realidad es terreno fértil para
fingir, y confirma que el mito de que "solo ellas fingen" no se
sostiene ni siquiera con datos de hombres.
Las mujeres tardan mucho en llegar
Otro mito muy extendido es el de pensar que las mujeres
tardan mucho en llegar al orgasmo, más que los hombres, cuando no es del todo
cierto. La
realidad es que, en la masturbación, las mujeres llegan al orgasmo tan rápido
como los hombres. La idea de que las mujeres tardan más suele perpetuarse por
la falta de estimulación adecuada y de conocimiento sobre la anatomía
femenina.
El clítoris sigue siendo la parte del cuerpo femenina que más
placer da y con la que se consigue el orgasmo. Esto es así, entre otras cosas,
porque el clítoris tiene muchas terminaciones nerviosas. Seguro que lo has oído muchas veces,
pero no es del todo exacto. La cifra de 8.000 terminaciones nerviosas proviene
en realidad de estudios realizados en ovejas. Investigaciones recientes
muestran que el número en humanos es más cercano a 10.281, lo que lo hace aún
más sensible de lo que pensábamos.
¿Por qué es importante saber esto?
Comprender y desmentir estos mitos es fundamental así
como conocer cuál es la parte más física del proceso para entenderlo. Como
explica Cecilia
Bizzotto, sexóloga de JoyClub, “durante el orgasmo femenino intervienen
diferentes estructuras del cuerpo, entre ellas la musculatura del suelo
pélvico, que realiza contracciones rítmicas involuntarias durante el
clímax”.
En este proceso participan entre otros muchos, “los músculos
perineales y otras estructuras de la zona pélvica, además de una respuesta del
sistema nervioso que coordina las sensaciones de placer”. Sin embargo, para que
estos procesos físicos y neurológicos puedan desarrollarse de forma
adecuada, también intervienen factores mucho más personales como “la
excitación, la seguridad emocional, la relajación y la conexión con el propio
cuerpo”. Por eso, el orgasmo “no depende únicamente de la estimulación
física, sino de un conjunto de elementos que permiten a cada mujer vivir el
placer de una forma única”.
Entonces, ¿por qué hay muchas mujeres a las que
todavía les cuesta disfrutar? Desde Joyclub señalan que no existe una
única respuesta. El estrés, la falta de conexión con la pareja, el
desconocimiento del propio cuerpo, las expectativas generadas por la
pornografía o la presión por “hacerlo bien” pueden influir en la manera en la
que una persona vive su placer.
“Muchas veces las mujeres crecemos pensando que
nuestro cuerpo tiene que cumplir unas expectativas concretas para ser
deseable o para disfrutar plenamente de la sexualidad·, indica. Cuando algo no
funciona como esperamos, tendemos a pensar que el problema está en las mujeres,
cuando en realidad el placer depende de muchos factores:
- Cómo
nos sentimos
- Cuánto
nos conocemos y la libertad que nos damos para explora
"Alinearnos con nuestro propio placer implica volver a
mirar nuestro cuerpo con curiosidad y sin juicios, descubrir qué nos gusta y
permitirnos disfrutar sin la presión de tener que cumplir unas
expectativas". Conocernos, comunicarnos con nuestras parejas,
dedicar tiempo a la conexión, a las caricias o a la exploración "son
claves para crear las condiciones necesarias para disfrutar. El orgasmo no
debería ser una obligación ni una meta que genere ansiedad”, explica Bizzotto.
Y es que, no todas las personas experimentan el orgasmo de la
misma manera ni necesitan los mismos estímulos para disfrutar. Por ello la
importancia de abandonar comparaciones y expectativas externas para centrarse
en la propia experiencia.
Entre los factores que pueden ayudar a mejorar la
experiencia sexual se encuentran:
● Conocer el propio cuerpo: la autoexploración permite
identificar qué genera placer y comunicarlo mejor a las parejas sexuales.
● Reducir la presión por llegar al orgasmo: convertirlo en
una obligación puede dificultar la conexión con las sensaciones del momento.
● Dedicar tiempo a la excitación: el placer no empieza en el
orgasmo, sino en todo el proceso previo.
● Hablar de deseos y preferencias: la comunicación ayuda a
crear experiencias más satisfactorias y conscientes.
“La comunicación es una de las herramientas más poderosas
para vivir una sexualidad plena. Durante mucho tiempo, muchas mujeres han
aprendido a priorizar el placer de la otra persona antes que el propio o han
sentido pudor a la hora de expresar qué les gusta, qué necesitan o qué les
ayuda a conectar con su deseo. Sin embargo, el placer no debería
depender de adivinar, sino de poder hablar, explorar y descubrir juntos.
Los datos de Joyclub muestran que todavía existe una necesidad de aprender a
comunicarnos mejor en pareja, y precisamente esa conversación es el primer paso
para construir encuentros más satisfactorios. Cuando una mujer se
siente libre para expresar sus deseos y sus límites, no solo aumenta la
posibilidad de disfrutar y alcanzar el orgasmo, sino que también fortalece
la confianza y la conexión con su propio cuerpo”, concluye Bizzotto.
Fuente: https://cuidateplus.marca.com/
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