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Salud mental y genialidad, una relación genética pero exagerada

CARLOS CANDELARIO 10:34 a.m.

Por: Alejandro Segalás

Tienen un origen genético común pero sus caminos son diferentes y es que la creatividad sin posibilidad de desarrollarla pierde su efecto.



Hay tópicos que se instalan en lo más profundo de nuestra sociedad y es muy complicado desmontarlos. Uno de ellos es ese pensamiento que siempre ha relacionado a las personas con problemas de salud mental con la genialidad artística. Cierto es que ha habido grandes artistas que se han visto afectados por problemas de salud mental, pero no es la norma. La ciencia demuestra que tienen una relación genética, pero no determinante. Investigadores islandeses publicaron en Nature Neuroscience un artículo en el que algunos de los genes que aumentan el riesgo de esquizofrenia y trastorno bipolar también se asocian con una mayor creatividad.

En este sentido, Josep Antoni Ramos Quiroga, vicepresidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM) defiende que sí que hay una relación real entre creatividad y salud mental, aunque mucho más pequeña y mucho más matizada de lo que sugiere el tópico popular. “Este estudio islandés encontró que las personas con mayor carga genética asociada a la esquizofrenia y al trastorno bipolar tenían algo más de probabilidad de pertenecer a asociaciones artísticas o dedicarse a profesiones creativas. Es un hallazgo sólido y se ha replicado en otros países. Pero esa carga genética explicaba menos del 0,4% de las diferencias entre unas personas y otras. Es decir, que, si usted conoce el perfil genético de alguien, no puede predecir absolutamente nada sobre si va a ser pintor, músico o escritor”, detalla. Ramos especifica que lo que sí demuestra el estudio es que la genética de la creatividad y la de estos trastornos se solapan un poco, no que una cosa lleve a la otra.

El vicepresidente de la SEPSM remarca que también es importante puntualizar que la enfermedad mental grave no hace a nadie más creativo. “En pleno episodio psicótico, en una manía o en una depresión profunda, la producción artística no aumenta, se derrumba. Lo que las biografías nos han contado durante siglos es una selección muy sesgada. Se recuerda a Van Gogh y no a los miles de personas con el mismo diagnóstico que no pudieron pintar nada”, asegura.

Ramos explica que lo que parece es que hay es un origen común entre creatividad y problemas de salud mental, ya que ciertas variantes genéticas empujan a la vez hacia dos cosas distintas: hacia rasgos que favorecen la creatividad (como curiosidad, apertura mental, tolerancia a la ambigüedad, capacidad de asociar ideas alejadas entre sí) y hacia una mayor vulnerabilidad psiquiátrica. 

“No es que una cause la otra, sino que comparten una raíz común, al menos en parte. Una carga genética moderada puede acompañarse de una forma de pensar más flexible y original. Cuando esa carga cruza cierto umbral y aparece la enfermedad, esas ventajas desaparecen y lo que puede quedar es sufrimiento y discapacidad”, advierte.

Sociedades artísticas

Según el estudio, las personas con mayor riesgo genético de estos trastornos tienen significativamente más probabilidades de pertenecer a sociedades artísticas o de ejercer profesiones creativas. El vicepresidente de la SEPSM especifica que estar apuntado a una sociedad artística no es una medida de talento, sino un dato administrativo. Eso sí, Ramos añade que el dato más revelador viene de los registros suecos, que siguieron a más de un millón de pacientes.

“El resultado fue casi el contrario del esperado: salvo en el trastorno bipolar, las personas con trastornos psiquiátricos no estaban más presentes en profesiones creativas que el resto de la población. Quienes sí lo estaban eran sus hermanos y sus padres sanos. Eso es lo que da sentido a esta relación, parece que una parte de esa herencia, sin llegar a producir la enfermedad, puede acompañarse de una manera de pensar más original”, describe. “La enfermedad no es el motor de la creatividad. Es, si acaso, el precio que paga una minoría dentro de esas familias”, agrega.

En cuanto a qué patologías de salud mental se asocian más a la creatividad o a un nivel de inteligencia muy alto, Ramos explica que la más consistente es el trastorno bipolar, aunque la creatividad se asocia a los rasgos del espectro, a la forma de pensar más asociativa y menos convencional, no al trastorno establecido, que se acompaña de dificultades cognitivas importantes.

El especialista en Psiquiatría y Salud Mental especifica que sobre el TDAH conviene hacer un matiz importante, porque es donde más se distorsiona el mensaje. “Es verdad que se asocia a mayor facilidad para generar ideas originales. Pero la creatividad que deja huella no es solo tener ideas: es sostenerlas, desarrollarlas y terminarlas. Y ahí el TDAH sin tratar puede ser un obstáculo, no una ventaja”, apuntala.

Por último, Ramos pone el foco en aclarar que el mito del genio atormentado tiene un coste clínico real. “Alimenta la idea de que tratarse apaga la creatividad, y eso lleva a personas a abandonar el tratamiento. No hay datos que respalden ese temor, y sí muchos sobre lo que ocurre cuando un trastorno bipolar o una esquizofrenia quedan sin tratar: una reducción de entre 10 y 20 años en la esperanza de vida”, argumenta.

“La creatividad no es una compensación por enfermar. Es algo que la mayoría de las personas que viven con trastornos mentales puede desarrollar mejor cuando está estable”, sentencia.

Fuente: https://cuidateplus.marca.com/

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