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Uno de cada tres españoles con diabetes no sabe que la sufre: cómo detectarla antes de que aparezcan los síntomas

CARLOS CANDELARIO 9:55 a.m.

Por: Alicia Cruz Acal

La diabetes afecta a casi 4,7 millones de adultos en España, aunque más de 1,6 millones desconocen que la padecen. La detección precoz, los nuevos tratamientos y un acceso más equitativo a la tecnología son algunos de los principales retos.



Casi 4,7 millones de adultos conviven con diabetes en España y más de 1,6 millones no están diagnosticados. Son datos del último Atlas de la Federación Internacional de Diabetes (IDF), que ponen de manifiesto uno de los principales desafíos en el abordaje de esta enfermedad: identificarla cuanto antes para evitar complicaciones y mejorar el pronóstico. A este reto se suman las desigualdades en el acceso a los tratamientos más innovadores y a las tecnologías que facilitan el control de la glucosa.

“Más de uno de cada tres adultos con diabetes no sabe que la tiene. Hablamos de más de 1,6 millones de personas sin diagnosticar, sobre todo con diabetes tipo 2, que representa el 90% de los casos”, ha advertido Juantxo Remón, presidente de la Federación Española de Diabetes (FEDE), durante una rueda de prensa celebrada este jueves con motivo del Día Mundial de la Diabetes, que se conmemora el próximo 14 de noviembre. En el encuentro han participado representantes de la Sociedad Española de Diabetes (SED) y su Fundación, FEDE y la Asociación de Personas con Diabetes de Melilla (ADIMEL), ciudad que acogerá este año las actividades nacionales de esta jornada.

Uno de los avances que puede cambiar el abordaje de la diabetes tipo 1 es la posibilidad de identificar a las personas con riesgo elevado de desarrollar la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas. Para ello, el cribado permite detectar determinados marcadores que alertan de que el proceso autoinmune ya está en marcha, aunque todavía no se haya producido la hiperglucemia característica de la enfermedad. “Hemos pasado de una enfermedad en la que no teníamos ninguna posibilidad de prevención, en la que esperábamos a que apareciera para iniciar el tratamiento con insulina, a poder predecir qué personas tienen un riesgo elevado de desarrollarla”, ha subrayado Antonio Pérez Pérez, expresidente de la Fundación SED.

Esta identificación temprana abre la puerta a intervenir antes de que se produzca el debut clínico y a evitar complicaciones agudas, como la cetoacidosis diabética. Además, permite valorar tratamientos dirigidos a retrasar la aparición de la enfermedad. En este sentido, Pérez destaca el papel del teplizumab, un fármaco que ha demostrado capacidad para retrasar la progresión hacia la diabetes tipo 1 sintomática en personas seleccionadas que se encuentran en una fase previa de la enfermedad. “Retrasar la aparición de la diabetes tres o cuatro años puede parecer poco tiempo, pero en realidad puede ser muy importante. Por ejemplo, puede permitir que un adolescente llegue a una edad más adulta antes de tener que afrontar la enfermedad”, señala.

No obstante, el cribado también tiene limitaciones. Actualmente se realiza especialmente en personas que tienen familiares con diabetes tipo 1, pero esta estrategia deja fuera a buena parte de la población de riesgo. “El 90% de las personas que desarrollan diabetes tipo 1 no tienen antecedentes familiares. Por tanto, tenemos el problema de cómo llegar a la población general y realizar un cribado”, apunta el especialista.

Nuevos fármacos y desigualdades en el acceso

En diabetes tipo 2, uno de los avances más relevantes son los agonistas del receptor GLP-1, medicamentos que, además de mejorar el control de la glucosa, favorecen la pérdida de peso y aportan beneficios cardiovasculares. Según Pérez, “no únicamente bajan la glucemia, sino que tienen otros efectos de gran relevancia, como reducir el peso y la enfermedad cardiovascular. Esto es especialmente importante porque las complicaciones cardiovasculares representan una de las principales causas de morbimortalidad en las personas con diabetes tipo 2”. 

Sin embargo, el acceso a estos tratamientos sigue condicionado por sus criterios de financiación. El especialista lamenta que su cobertura para la diabetes tipo 2 está limitada a determinados perfiles de pacientes, como aquellos que presentan obesidad, mientras que las presentaciones indicadas para tratar esta última enfermedad no cuentan con financiación en este ámbito.

Las desigualdades también afectan a los dispositivos que permiten controlar la glucosa. Desde FEDE reclaman que la monitorización continua esté disponible para todas las personas que la necesitan, independientemente de la comunidad autónoma en la que residan. “El código postal sigue condicionando el acceso a la tecnología. Según dónde vivas, puedes tener acceso a unos dispositivos u otros, y eso no debería ser así”, reivindica Remón.

Fuente: https://cuidateplus.marca.com/

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