Por: Alicia Cruz Acal
La diabetes afecta a casi 4,7 millones de adultos en
España, aunque más de 1,6 millones desconocen que la padecen. La detección
precoz, los nuevos tratamientos y un acceso más equitativo a la tecnología son
algunos de los principales retos.
Casi 4,7 millones de adultos conviven con
diabetes en España y más de 1,6 millones no están diagnosticados.
Son datos del último Atlas de la Federación Internacional de Diabetes (IDF),
que ponen de manifiesto uno de los principales desafíos en el abordaje de esta
enfermedad: identificarla cuanto antes para evitar complicaciones y mejorar
el pronóstico. A este reto se suman las desigualdades en el acceso a los
tratamientos más innovadores y a las tecnologías que facilitan el control de la
glucosa.
“Más de uno de cada tres adultos con diabetes
no sabe que la tiene. Hablamos de más de 1,6 millones de personas sin
diagnosticar, sobre todo con diabetes tipo 2, que representa el 90% de los
casos”, ha advertido Juantxo Remón, presidente de la Federación Española
de Diabetes (FEDE), durante una rueda de prensa celebrada este jueves con
motivo del Día Mundial de la Diabetes, que se conmemora el próximo 14 de
noviembre. En el encuentro han participado representantes de la Sociedad
Española de Diabetes (SED) y su Fundación, FEDE y la Asociación de Personas con
Diabetes de Melilla (ADIMEL), ciudad que acogerá este año las actividades
nacionales de esta jornada.
Uno de los avances que puede cambiar el abordaje de la
diabetes tipo 1 es la posibilidad de identificar a las personas con riesgo
elevado de desarrollar la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas.
Para ello, el cribado permite detectar determinados marcadores que alertan de
que el proceso autoinmune ya está en marcha, aunque todavía no se haya
producido la hiperglucemia característica de la enfermedad. “Hemos pasado de
una enfermedad en la que no teníamos ninguna posibilidad de prevención, en
la que esperábamos a que apareciera para iniciar el tratamiento con insulina, a
poder predecir qué personas tienen un riesgo elevado de desarrollarla”, ha
subrayado Antonio Pérez Pérez, expresidente de la Fundación SED.
Esta identificación temprana abre la puerta a intervenir
antes de que se produzca el debut clínico y a evitar complicaciones agudas,
como la cetoacidosis diabética. Además, permite valorar tratamientos
dirigidos a retrasar la aparición de la enfermedad. En este sentido, Pérez
destaca el papel del teplizumab, un fármaco que ha demostrado capacidad
para retrasar la progresión hacia la diabetes tipo 1 sintomática en personas
seleccionadas que se encuentran en una fase previa de la enfermedad.
“Retrasar la aparición de la diabetes tres o cuatro años puede parecer poco
tiempo, pero en realidad puede ser muy importante. Por ejemplo, puede permitir
que un adolescente llegue a una edad más adulta antes de tener que afrontar la
enfermedad”, señala.
No obstante, el cribado también tiene limitaciones.
Actualmente se realiza especialmente en personas que tienen familiares con
diabetes tipo 1, pero esta estrategia deja fuera a buena parte de la
población de riesgo. “El 90% de las personas que desarrollan diabetes tipo
1 no tienen antecedentes familiares. Por tanto, tenemos el problema de cómo
llegar a la población general y realizar un cribado”, apunta el especialista.
Nuevos fármacos y desigualdades en el acceso
En diabetes tipo 2, uno de los avances más relevantes son los
agonistas del receptor GLP-1, medicamentos que, además de mejorar el
control de la glucosa, favorecen la pérdida de peso y aportan beneficios
cardiovasculares. Según Pérez, “no únicamente bajan la glucemia, sino que
tienen otros efectos de gran relevancia, como reducir el peso y la enfermedad
cardiovascular. Esto es especialmente importante porque las complicaciones
cardiovasculares representan una de las principales causas de morbimortalidad
en las personas con diabetes tipo 2”.
Sin embargo, el acceso a estos tratamientos sigue
condicionado por sus criterios de financiación. El especialista lamenta que su
cobertura para la diabetes tipo 2 está limitada a determinados perfiles de
pacientes, como aquellos que presentan obesidad, mientras que las
presentaciones indicadas para tratar esta última enfermedad no cuentan con
financiación en este ámbito.
Las desigualdades también afectan a los dispositivos que
permiten controlar la glucosa. Desde FEDE reclaman que la monitorización
continua esté disponible para todas las personas que la necesitan, independientemente
de la comunidad autónoma en la que residan. “El código postal sigue
condicionando el acceso a la tecnología. Según dónde vivas, puedes tener acceso
a unos dispositivos u otros, y eso no debería ser así”, reivindica Remón.
Fuente: https://cuidateplus.marca.com/



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