Por: Miguel Garces
El 40 por ciento de los cánceres se podría prevenir con hábitos de vida saludable, como hacer ejercicio, proteger nuestra piel del sol, no fumar y tener una dieta equilibrada que, según los expertos, son fundamentales a la hora de evitar el desarrollo de esta enfermedad, sobre todo en personas con familiares que la hayan padecido.
Así lo confirman un grupo de expertos españoles que han
lanzado una campaña de prevención y concienciación de la importancia de
adquirir hábitos de vida saludables y realizar los controles pertinentes para
combatir este mal.
En los últimos años se ha avanzado mucho en el tratamiento
del cáncer, especialmente gracias al conocimiento de la genética, pero la
medida más eficaz para combatir el cáncer es la prevención.
El cáncer es una de las principales causas de mortalidad en
todo el mundo, diagnosticándose a más de doce millones de personas anualmente,
de las cuales fallecen 7,6 millones. Se prevé que, si no se toman medidas, en
el año 2030 la cifra de nuevos casos de cáncer diagnosticados alcanzará los 26
millones, y que el número de muertes superará los 17 millones; siendo la
incidencia mayor en los países de recursos bajos y medios.
Cuando se habla de la forma en la que nos alimentamos por
lo regular tendemos a pensar casi lo mismo: «si siempre se ha cocinado así» o
“siempre he comido de esta manera” y aunque esto es real, no quiere decir que
podamos justificar que algunos de esos hábitos no son tan adecuados como
quisiéramos. Tampoco es necesario prohibir radicalmente estas conductas, se
trata de conocer si estas costumbres pueden ocasionar riesgos para la salud y
moderar el consumo de ciertos alimentos en beneficio de nuestra salud.
En este sentido, la alimentación tiene un gran impacto en
el desarrollo o prevención de una gran cantidad de enfermedades, entre estas
encontramos el cáncer.
Las causas del cáncer son diversas y no todas son
conocidas, sin embargo podemos encontrar una relación en la herencia y la
genética de los individuos y causas ambientales como la contaminación, el tabaco,
la dieta, etcétera.
Los factores alimentarios se relacionan con 35% del origen
de los tumores, en tanto que el tabaco con 30%, según datos del Instituto
Nacional del Cáncer de Estados Unidos.
Este mismo Instituto informa que un cambio en la dieta puede
reducir la incidencia global de cáncer entre 30 y 40%, lo que equivale a entre
tres y cuatro millones de casos anuales en todo el mundo. Junto con el abandono
del tabaco implica que entre el 60 y el 70% de los cánceres son evitables.
Dentro de los factores estudiados que aumentan o disminuyen
el riesgo de un cáncer dado, la intensidad de la asociación se clasificó como
«convincente», «probable» o «posible».
En general, las verduras y frutas reducen el riesgo de
cáncer. Por ejemplo, las verduras reducen el riesgo de cáncer de boca y
faringe, esófago, pulmón, estómago, colon y recto (convincente), laringe,
páncreas, mama y vejiga (probable), hígado, ovario, endometrio, cuello del
útero, próstata, tiroides y riñón (posible). De manera similar, las frutas reducen
el riesgo de cáncer de boca y faringe, esófago, pulmón y estómago
(convincente), laringe, páncreas, mama y vejiga (probable), ovario, endometrio,
cuello del útero y tiroides (posible).
Por otro lado, el alcohol, la carne, las dietas grasas y la
obesidad incrementan el riesgo de diversos cánceres. La carne, por ejemplo,
probablemente aumenta el riesgo de cáncer colorectal, y posiblemente incrementa
el riesgo de los de páncreas, mama, próstata y riñón.
En la actualidad, gracias a los resultados de numerosos
estudios, se pueden establecer un conjunto de recomendaciones alimentarias:
- Consumir
una alimentación rica en verduras y frutas, leguminosas y cereales
integrales.
- Mantener
un peso corporal saludable (el índice de masa corporal, una medida de peso
relativo calculada dividiendo tu peso en kilos por el cuadrado de tu
altura en metros, debería estar entre 18.5 y 25 kg/m 2).
- Realizar
una hora al día de actividad física.
- Comer
diariamente 400-800 gramos o cinco o más raciones de verduras y frutas.
- Comer
diariamente 600-800 gramos) o más de siete raciones de cereales y
leguminosas.
- Elegir
alimentos mínimamente procesados.
- Limitar
el consumo de azúcar.
- Limitar
las bebidas alcohólicas, si no del todo, a menos de dos bebidas al día
para los varones y una para las mujeres.
- Limitar
el consumo de carne roja, a menos de 80 gramos por día.
- Limitar
el consumo de alimentos con grasas, especialmente aquéllos de origen
animal.
- Limitar
el consumo de alimentos salados y el uso de la sal en la cocina y en la
mesa.
- Evitar
el consumo de alimentos ahumados, en salazón, braseados, conservados en
vinagre y en general cocinados directamente al fuego o humo.
- No
tomar alimentos ni demasiado calientes ni demasiado fríos.
- Mantener
un hábito de comidas regular, en cantidad y en horario.
- Beber
de 1.5 a 2 litros de agua natural.
- También
se recomienda a los consumidores no fumar ni mascar tabaco.
Seguir con las recomendaciones anteriores se pueden llegar
a prevenir hasta en 30% todos los tipos de cáncer.
Fuente: https://diarioecologia.com/



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